Y rezo todos los días para que esto dure para siempre, y eso que yo no soy creyente. ¿Cómo puedo explicar este sentimiento tan grande que me recorre el cuerpo cada día que me despierto y veo que está ahí? ¿Cómo narices voy a poder explicar algo tan grande que me invade el corazón cada vez que me atrapa en sus brazos? No puedo explicarlo.
Cada día que paso a su lado es como una bendición y parece que he ganado la lotería y que es la suerte de mi vida. Ni siquiera soy capaz de reconocerme cuando hablo de todo esto.
Me siento fascinada cada vez que me habla de sus pasiones, admiro cada vez que me habla de su trabajo y me siento plenamente orgullosa cada vez que escucho cosas de su proyecto personal. Me hace creer que el mundo no es tan cruel y que aún existen personas reales y buenas.
En un par de meses me hizo sentir todo esto. Ojalá sea así siempre, que la vida siga sonriendo de esta manera.
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