Pues, sí, todo empieza y todo acaba. Un círculo, no muchas veces perfecto, pero así es el ciclo de la vida. Giros y giros al rededor de uno mismo. Como aquél viejo libro del que ya nadie habla : "Arredor de si".
Me pregunto si ahora mismo estarás igual que yo, sentado, viendo pasar las horas, muriéndote por dentro intentando no pensar en mi, volviéndote loco cuando alguien pronuncia mi nombre. Me pregunto cosas que ya sé cuales van a ser las respuestas. No, no, no, no y no. Estás haciendo tu vida, una vez más.
Bonitas palabras me dedicas en privado. ¿También lo haces en público, cuando estás rodeado de tus amigos? No puedo creer que después de tanto tiempo, apenas te conozca. Pero siempre fuiste igual y yo no quería darme cuenta. Ahora mismo da igual, ¿verdad?
Si estás leyendo esto y de verdad crees que me he equivocado en algo, si de verdad estás igual que yo, te ruego me disculpes. Pero no es así. Estás con tus amigos, pasando un buen rato, unas buenas birras, unas buenas risas, como en los viejos tiempos, cuando no tenías que preocuparte más por nada en este mundo que no fueras tú.
Si supieras lo mucho que te echo de menos, las loquísimas ganas que tengo de poder darte un abrazo... Pero ni siquiera puedo mirarte a la cara. No me dan las fuerzas para poder siquiera decirte "hola". No tengo ni fuerzas ni voluntad para poder hacer eso. Es muy triste.
Pero ya no habrán bonitas palabras el 28, ya no habrán "besis", ni "te quiero", ni nada de eso... No, ya se acabaron esas carantoñas y los besos de "buenos días" y todo aquéllo que solíamos compartir o que nos quedaron por hacer.
¿Qué más puedo hacer? Hice todo lo que estuvo a mi alcance. Quise siempre evitarte todo tipo de problemas, pero allá donde los evitaras, tú encontrabas uno nuevo. ¿Por qué? ¿Acaso es que me mientes otra vez y lo que en realidad querías era alejarte de mi y no sabías como hacerlo? Ese no fue el Príncipe que conocí yo. A mi me lo cambiaron, porque me parece mentira que en menos de doce horas, ya hubieras dado por hecho que todo había acabado. Eras tan distinto a lo que eres ahora...
No te preocupes por los recuerdos, los buenos siempre se quedarán conmigo, porque esos son los que quiero tener para siempre dentro de mi.
Hemos vivido muchas cosas juntos, pero, en fin, supongo que ya es hora de cambiar todo de sitio y dejar que las cosas fluyan en su ritmo normal. Tenemos que dejar que pase un tiempo y ver qué pasa más adelante.
No soy capaz de quitarte ni un segundo de la cabeza.
Me tenías aquí a tus pies.
Sin embargo, no me queda más que decirte que esto te lo buscaste tú, a fuerza.