sábado, 27 de septiembre de 2014

Amores en tiempos de cólera.

Cuando todo parece que vuelve a su monótona y aburrida rutina, llega ese algo que lo vuelve a cambiar todo y, lo que tú creías que todo estaba yendo viento en popa, deja tu mundo patas para arriba.
No me olvido aún de muchas cosas, que aún están presentes en mi día a día, ¿pero qué le voy a hacer? Todo sigue su rumbo, todo sigue fluyendo y no me voy a quedar estancada. El tiempo vuela y yo con él. Miradas cómplices que te hacen sentir especial.
Sigo teniendo un montón de dudas con todo lo que me rodea, obviamente. Sin embargo creo que no estoy haciendo nada malo. Si algo acaba es por algo. Se abren nuevas puertas, ventanas o como quieras llamarle. Lo peor de todo es que sé que estás leyendo esto y te estarás preguntando porqué sigo escribiendo sobre lo que me pasa. Te lo explicaré: ES DE LA ÚNICA FORMA QUE TENGO DE PODER DEMOSTRARTE QUE SIGO ADELANTE. Ahora mismo, nada me detiene y menos tú.
En estos momentos me siento la persona más feliz del mundo entero. El pasado son recuerdos, buenos, agradables, terribles y agobiantes; pero como he dicho en posts anteriores, me quedo con lo mejor y los recuerdos, recuerdos son.
Tengo la necesidad de escribir lo que ronda por mi cabeza y es que es la forma más fácil de todas. Un montón de palabras hay en esta lengua para poder explicarlo todo.
Y hoy en día, ahora mismo, mientras escribo estas palabras, me doy cuenta de que sí, soy feliz.

jueves, 26 de junio de 2014

Your songs remind me of swimming, which I forgot when I started to sink.

Pues, sí, todo empieza y todo acaba. Un círculo, no muchas veces perfecto, pero así es el ciclo de la vida. Giros y giros al rededor de uno mismo. Como aquél viejo libro del que ya nadie habla : "Arredor de si".
Me pregunto si ahora mismo estarás igual que yo, sentado, viendo pasar las horas, muriéndote por dentro intentando no pensar en mi, volviéndote loco cuando alguien pronuncia mi nombre. Me pregunto cosas que ya sé cuales van a ser las respuestas. No, no, no, no y no. Estás haciendo tu vida, una vez más.
Bonitas palabras me dedicas en privado. ¿También lo haces en público, cuando estás rodeado de tus amigos? No puedo creer que después de tanto tiempo, apenas te conozca. Pero siempre fuiste igual y yo no quería darme cuenta. Ahora mismo da igual, ¿verdad?
Si estás leyendo esto y de verdad crees que me he equivocado en algo, si de verdad estás igual que yo, te ruego me disculpes. Pero no es así. Estás con tus amigos, pasando un buen rato, unas buenas birras, unas buenas risas, como en los viejos tiempos, cuando no tenías que preocuparte más por nada en este mundo que no fueras tú.
Si supieras lo mucho que te echo de menos, las loquísimas ganas que tengo de poder darte un abrazo... Pero ni siquiera puedo mirarte a la cara. No me dan las fuerzas para poder siquiera decirte "hola". No tengo ni fuerzas ni voluntad para poder hacer eso. Es muy triste.
Pero ya no habrán bonitas palabras el 28, ya no habrán "besis", ni "te quiero", ni nada de eso... No, ya se acabaron esas carantoñas y los besos de "buenos días" y todo aquéllo que solíamos compartir o que nos quedaron por hacer.
¿Qué más puedo hacer? Hice todo lo que estuvo a mi alcance. Quise siempre evitarte todo tipo de problemas, pero allá donde los evitaras, tú encontrabas uno nuevo. ¿Por qué? ¿Acaso es que me mientes otra vez y lo que en realidad querías era alejarte de mi y no sabías como hacerlo? Ese no fue el Príncipe que conocí yo. A mi me lo cambiaron, porque me parece mentira que en menos de doce horas, ya hubieras dado por hecho que todo había acabado. Eras tan distinto a lo que eres ahora...
No te preocupes por los recuerdos, los buenos siempre se quedarán conmigo, porque esos son los que quiero tener para siempre dentro de mi. 
Hemos vivido muchas cosas juntos, pero, en fin, supongo que ya es hora de cambiar todo de sitio y dejar que las cosas fluyan en su ritmo normal. Tenemos que dejar que pase un tiempo y ver qué pasa más adelante.
No soy capaz de quitarte ni un segundo de la cabeza.
Me tenías aquí a tus pies.
Sin embargo, no me queda más que decirte que esto te lo buscaste tú, a fuerza.

martes, 3 de junio de 2014

Esos momentos en los que...

Esos momentos en los que te sientes como si fueras la peor basura que puede haber en este mundo. Hombre, gracias por hacerme sentir así, una vez más. ¿Qué te pasa, Mundo? Parece que te las has tomado conmigo. ¿Me darás algún respiro en breves? No es por nada, es que lo necesito si es que quiero seguir adelante, cosa que muchas veces lo dudo. Simplemente, me gustaría esfumarme.
Me vuelvo a sentir fatal, una vez más, sin venir a cuento, por dos palabras o por un par de actitudes que no me gustaron de aquélla persona que no me esperaba que vinieran. ¿Qué te pasa, eh, qué te pasa? Nunca habías sido tan débil, Eve. Creo que si ahora mismo me viene cualquier persona a decirme que el día está bonito, me echaría a llorar.
Me vuelvo a sentir débil, asqueada, odiada, sin ganas de nada.
Sí, eso es.
Sin ganas de nada, nada.

domingo, 25 de mayo de 2014

Carta a mi peor pesadilla.

No quiero verte nunca más. ¿Qué pasa contigo? ¿Es que no has tenido suficiente tiempo para joderla aún más? Me encantaría ver como te pudres en tu propia miseria, la cual llamas vida. No eres nadie, ¿no te das cuenta de ello? Por favor, que persona más patética eres. Cada vez que te escucho hablar o me hablan de ti, me dan arcadas. O ganas de matarte.
Me encantaría que volvieras, que me reclamaras ese "amor" que dices que te mereces. No eres más infeliz porque no puedes serlo aún más. Creo que no existe persona más miserable que tú. ¿Cuántas veces voy a tener que repetirte que no quiero saber nada más de ti, y que no quiero que nadie te hable de mi? No te mereces el título que te tienes puesto, pues no lo eres.
No te aguanto. No te aturo. Te odio. No existes para mi. Eres una persona muerta para mi. En realidad, nunca has existido. Eres como un fantasma. Eres una leyenda urbana. Eres una persona falsa. Te odio. No existen palabras para describir lo muy poco que me importas y, mucho menos, para describir lo mucho que te odio. ¿No te das cuenta de que eres una persona infeliz?
Pero, sin embargo, me das pena. Sí, pena. Vas a ser una persona solitaria para el resto de tu vida. ¿No te da pena? Debe de ser horrible sentirte así, como un perro abandonado. Así me hiciste sentir tú durante tantísimo tiempo. Me hiciste sentir sola, sin apoyos, sin cariño. Sentía que estaba abandonada. Eres la mierda más grande que hay en este mundo. 
Estas palabras sé que nunca van a llegar a ti, pero si llegan, espero que puedas sentir todo mi dolor, toda mi rabia, todas las palabras que me tragué en su tiempo, porque te tenía en un pedestal. Ojalá sientas el mismo dolor que siento en estos momentos, al saber que me fallaste. Ojalá puedas sentir cada una de las puñaladas que me diste, cada uno de los golpes, cada uno de tus injustificados gritos.
Si en algún momento en esta vida nos volvemos a encontrar por ahí, por esas casualidades, no esperes una caricia, un abrazo, un beso ni buenas o bonitas palabras, ni mucho menos. Eso nunca va a volver a pasar. Porque, con esto, cierro un capítulo muy duro y jodido en mi vida. Esta es la última vez que vuelvo a hablar de ti conmigo misma, porque no vale la pena.
Solo quiero que sepas que esto se ha acabado, estás muerta para mi. Pero, bueno, ¿sabes qué? No me voy a quedar con las ganas de espetarte esto en voz bien alta para que te des cuenta de que ya no soy aquélla niña que se fue, la que te decía todo que sí, la que nunca en la vida hubiera sido capaz de alzarte la voz. No, reina de mentiras, no. Olvídate de ello.
Cuando nos volvamos a ver, desearás no haberte encontrado conmigo nunca.

jueves, 8 de mayo de 2014

NECESITO ESCRIBIR.

¿Qué narices le pasa al mundo entero? ¿Estamos de coña o qué?
No sé si quedó claro en la entrada anterior, pero es que el mundo entero se ha vuelto tan superficial, tan falto de algo... Y, sí, necesito escribir.
Me desespera ver a tanta gente con falta de creatividad, con falta de ganas, con falta de observación, con falta de interés. Me desespera. Ganas, imaginación, esfuerzo, energía. ¡Que no tenemos ochenta años, chicos y chicas! Estamos en la mejor edad para hacer todo lo que queramos hacer. ¿Qué les vais a contar a la próxima generación de cuando erais jóvenes? ¿Que os encerrabais a jugar a la X-Box o a la Play4 todo el día? Joder, que asco.
Pero eso no es lo único que me revienta de esta sociedad de inútiles, parásitos y sanguijuelas... Lo que me jode es la hipocresía que os lleváis muchos. "OH, SOY MACHISTA PORQUE CREO QUE LA MUJER ES MEJOR QUE EL HOMBRE". BRAVO, PREMIO NOBEL DE LA IGUALDAD. De verdad, a veces no sé si lo hacéis a posta para que me ría de vosotros o es porque nacisteis así de retrasados. "OH, SOY MUY GUAY PORQUE DIGO LAS COSAS A LA CARA". ¿A la cara, eh? Cuando quieras, ven y me hablas, que ya de escucharte susurros estoy hasta las narices. Tengo unas cuantas cosas que decirte. "OH, LO DOY TODO POR MIS AMIGOS". ¿De verdad? Creo que te equivocas un poquito. "OH, SOY FEMINISTA". Vaya, no me jodas, por eso vas vestida como una puta provocando a todo Dios, ¿no? ¿No quieres igualdad y que no te traten como un objeto sexual? Coño, sé discreta, no vayas por ahí mostrando las tetas ni dando espectáculos en los garitos y, menos aún, no disfrutes calentando.
Sois de lo peor, de verdad. 

lunes, 3 de febrero de 2014

Adultos.

Estúpidos y aburridos adultos. ¿Cuándo os daréis cuenta que no solamente existe el dinero en el mundo? Necesitamos más que eso para vivir. ¿Qué haces con dinero? Sí, vale, te compras una casa, un coche bonito, te vas de compras todos los días, comes, pagas las facturas y vives dignamente. Pero, ¿en qué momento eres verdaderamente feliz? Maldita sea. Como decía un gran escritor que seguramente la mayoría no conozca: "Si a una persona adulta le dices que has visto una casa con un bonito jardín, de grandes ventanales y de colores alegres, no sabrían nunca imaginarse qué tan linda podría ser; en el caso de que le dijeras: "¡he visto una casa de millones de euros!" lo más probable es que te conteste que será hermosa". ¿Dónde queda la imaginación cuando eres mayor? Que aburridos sois.

Miedos.

Vaya, la palabra a la que todos tememos, irónicamente: miedos.
Todo el mundo tiene miedos. Cierto es que algunos son más materiales que otros, pero, en fin, ¿quiénes somos nosotros para criticarlos? La respuesta es sencilla: NADIE.
Y fobias. Las malditas y asquerosas fobias. ¿Sabes cuantas hay? Millones, por Dios. Cada día nace una nueva fobia. Que asco. Hay rarísimas, como por ejemplo: "Sofofobia" (miedo o temor a adquirir conocimientos, véase la Iglesia), "efebiofobia" (miedo irracional a los adolescentes; normal, yo también temo a las nuevas generaciones de adolescentes), "agirofobia" (miedo a la calle o a cruzar la calle; oye, al menos ahora sabemos porqué la gallina no cruzó la calle...), "optofobia" (miedo a abrir los ojos; sin palabras, no lo veo muy claro), "tripofobia" (miedo irracional a una aglomeración de agujeros, oquedades o huecos; vale, he de reconocer que esta sí la padezco y no es nada gracioso, es horrible. Mira en Google las imágenes que hay allí de esto, ya verás que risas)... MILLONES de FOBIAS existen.
Después está la fobia al matrimonio, la fobia a los niños, a los viejos, a las arañas, a la luz, a los lugares muy abiertos, a los muy cerrados, a los gatos, a los perros, al agua, a la muerte, a ser adulto, a ser por siempre Peter Pan... Típicos que nos parecen una chorrada, pero que sin embargo existen, están ahí, sin más.
Yo tengo muchísimos miedos, pero ello no impiden que siga adelante, he de hacerlo, no me queda otra. Vivo en un constante miedo. Un ejemplo un tanto idiota, pero es así, tengo miedo a lo que puede llegar a venir. Sí, al futuro. No sé qué narices pasará más adelante o en quince minutos. Todo cambia en un segundo. Y no sé porqué me da tanto miedo. Quizá sea simplemente el hecho de que nunca tuve mucha seguridad en mi misma, ¿quién sabe?. Pero, sí, el futuro es uno de mis peores miedos. Creo que el mayor, incluso. Por no decir el único, qué más seguramente tenga. Ahora no lo recuerdo. Bibah.

miércoles, 8 de enero de 2014

Primer contacto conmigo misma.

Supongo que todo está bien, hasta que comienzas a conocerte o, mejor dicho, a empezar a verte con los ojos con los que te tendías que haber visto desde siempre. ¿Quién eres y qué es lo que quieres? Jodidas preguntas para contestar si es que no tienes idea de quién eres ni de lo que quieres en realidad. Algunos dirán que es una chorrada, pero, seguramente nunca se habrán parado frente al espejo y se habrán hecho esas preguntas.
En fin, chorradas.
¿Quién eres? ¿A dónde vamos? ¿De dónde venimos? ¿Por qué existimos? Preguntas chorras que, al fin y al cabo, se pueden contestar de la misma forma con la que las caracterizamos. Esa maldita ironía de las cosas en las que uno, un poco tocado de la cabeza o, simplemente, "raro", no puede parar y a la vez le resulta de lo más estúpido.
Desaparecer. Eso estaría bien. Desaparecer por un largo tiempo. Que nadie supiera de ti, que nadie se preguntara: "eh, ¿dónde (qué, en su defecto) estará (haciendo) ahora?". Estaría bien. Pero, a veces, es imposible rehuir de ciertas cosas. Yo qué sé. Ir por ahí, muy lejos, sin nadie. Solo tú y tu mente desconectando de todo, olvidándose de todo, incluso de que existe el mundo. Simplemente para poder conectar más contigo mismo. Poder vivir con tus pensamientos. Y, sin querer darnos cuenta, lo hacemos todos los días, en cualquier momento y en cualquier lugar. Es así.
Insegura. Así me encuentro muchas veces. Ahora más que nunca. Lo que más me fastidia es que no me debería de sentir así, al fin y al cabo, confío plenamente en lo que me prometen. Lo más seguro es que sea por el simple hecho de que nunca estuve segura de mi misma. Siempre quise ser mejor que los demás, por más que me costara. ¿Qué puedo decir? Siempre intento exigirme más de lo que a veces puedo dar. ¿Fallo mío? Quizás sí. Por eso muchas veces fracaso y no soy capaz de seguir adelante por ello. O quizá sea tan insegura por eso mismo, por fracasar tantas veces a tantísimas personas. ¿Qué puedo hacer? Soy así, al fin y al cabo. Siempre quiero ser la mejor: la más atenta de clase, la más lectora, la más escritora, la que mejor escribe, la mejor amiga, la mejor novia, la mejor hija, pero simplemente no puedo abarcar tantos papeles.
Me comporto muchas veces como una niña pequeña porque me encanta que me presten atención. Igual es porque cuando lo era, no me la prestaban tanto como se suele prestar. Me resulta tan doloroso recordar muchas cosas que , en cuanto se me vienen a la cabeza esos pensamientos, intento hacerlos desaparecer atrayendo a mi mente la imagen de él, mi héroe o mi Príncipe Azul.
Una vez, me dijo: "Oyes, más Carpe Diem y menos Tempus Fuguit". Es cierto, siempre vivo con ese maldito latinismo que me persigue, y es que una cosa va sí o sí relacionada con la otra, ya que puedes disfrutar del momento, pero el tiempo se escapa, se va volando. Me da pánico el futuro, como me da miedo el presente y me aterroriza el pasado. Son tantas cosas, tantísimas que no soy capaz de expresarlas hablando. Es terrible no ser capaz de hablar y que la única forma que se tiene es la de escribir, la única vía de escape. Y esto es algo así como mi psicólogo personal. Escribir como vía de escape. Me gusta.