Querido David:
Mi pequeño niño, ya estás aquí y no me lo puedo creer. Sin querer, me han hecho el regalo más grande y en mi corazón no cabe más felicidad.
Vas a ir creciendo y vas a ir descubriendo un mundo entero de experiencias y que siempre, siempre, vas a tener mi mano para cogerla y acompañarte allá donde decidas ir.
No puedo prometerte que va a ser un camino fácil ni mucho menos, pero puedes estar seguro de que todos los que te van a rodear te van a llenar de amor.
Vamos a compartir un sinfín de momentos y no veo la hora de tenerte ya en mis brazos, de mimarte y de consentirte. Llevarte al parque, al cole, enseñarte todo lo que sé e intentar aprender contigo lo que todavía no sabemos ambos, al final, estoy segura de que me vas a enseñar más de lo que podrás aprender de mi.
No me puedo creer que estés ya y que seas la cosita más bonita que he visto jamás. En mi vida imaginé que querría a alguien tanto como ya te quiero a ti. Nunca se me pasó por la cabeza que iba a tener el amor de mi vida y ya has llegado para cambiarlo todo y dejarlo todo patas arriba.
Ya no cabe más amor para nadie que no seas tú, mi pequeño David.
Te querré por siempre, siempre.
Tía Eve.