miércoles, 7 de enero de 2015

"Incendios de nieve".

Volvemos a la rutina, pero esta vez va a ser diferente.
"Maldita nieve de este largo enero, nos cubre el hielo en un silencio aterrador, mejor lo rompo yo."

martes, 6 de enero de 2015

"Te deslizas como si fueras de viento y al contacto con mis dedos te desvanecieras"

Tercera publicación en la que me acuerdo de ti.
No, no he sido capaz de cumplir lo que había prometido, lo que me había prometido.
Maldita seas, Eve, maldita seas.

domingo, 4 de enero de 2015

Estaba en lo cierto.

Pues, sí, estaba en lo cierto. ¿Tanto ha de costar cambiar de actitud? Deja de torturarme con tu mirada que quema. Que me quema. O no, no dejes de hacerlo. Creo que suelo sentirme bastante masoquista en estos momentos.
Si es que al fin y al cabo, tengo que dejar de tener tanta imaginación. En mi mente han pasado miles de posibles situaciones en las cuales vuelve a aparecer. Como un simple mensaje diciendo: "Baja, te estoy esperando en tu portal". O bajar a hacer una compra y que esté él esperándome, sentado en el banco que hay justo en frente a mi portal. Estupideces. ¿Saldré de esta?
¡Cómo será que ha calado en mi, que yo que nunca tengo sueños mientras duermo, anoche soñé con él! ¿Será cosa del destino? El destino no existe. El amor tampoco. Todas esas estúpidas escenas que aparecieron en mi cabeza, tampoco existen, ni existirán. Eso me pasa por tonta y por... ¿romántica? ¿Qué narices es el "romanticismo"? Hace siglos que nadie habla ya de ello. PORQUE TAMPOCO EXISTE.
Dado por hecho de que el amor no existe, ¿por qué sigo pensando en todo lo que me está pasando? No es justo. Ni para mi, ni para los que me rodean. Porque ya no hay las sonrisas de siempre, ya no hay el buen humor de siempre, ni hay palabras de aliento para nadie.
La verdad, es que creo que últimamente estoy más egoísta de lo normal. No pienso en los demás, solo pienso en mi bienestar. ¿Pero es que tampoco puedo por un momento pensar en mi? Es decir, normalmente suelo estar preocupada por todos los demás y mis problemas suelen quedarse a parte, pero es que desde hace una semana solo pienso en mi y los demás que se jodan. Yo no era así. Maldita sea. He de volver a ser la de antes. La que se levantaba temprano para hacer cualquier cosa, la que no se quedaba quieta, la que cuando salía por la noche bebía lo justo y no quedaba casi en coma etílico. Basta ya de ser así, Eve, esa no eres tú. 
Mañana va a ser otro día. Mañana me voy a levantar, con una sonrisa en la cara y con ganas de hacer todo lo posible con tal de volver a ayudar con cualquier cosa a cualquier persona. Dejaré de pensar en él y viviré mi vida. Porque él lo hace. Estaba con sus amigos, divirtiéndose, y yo lo miraba mientras se reía y mi alma se partía en millones de añicos. Se acabó. Pero esta vez, todo va a salir mejor. 
















Que pesimista estoy últimamente. Y yo que no era así.

viernes, 2 de enero de 2015

"Tan solo un Opencore abierto"

Maldita sea yo y mi maldita costumbre de hacerme ilusiones tan rápidamente como un rayo. ¿Por qué me pasan estas cosas? "Por fin", me dije, "por fin he encontrado eso que me faltaba, eso que parece que quiere ocupar el vacío enorme que hay en mi". Pero no, otra vez.
Por un momento volví a ser la de antes. Había vuelto a reír, había vuelto a escribir y había vuelto a creer que quizá sí había vuelto a aparecer eso en lo que ya nadie cree y yo creo que dejaré de creer. 
No tenía que haber hablado nunca con él. Era mejor cuando solo lo observaba a la distancia y me clavaba sus ojos en mi alma. Pasar por su lado, regalarle una sonrisa picarona y correr lejos de él roja como mi pintalabios carmín. Mirarlo y sonreír. Mirarme y ponerme roja. Eso era bonito. ¿Cómo será ahora? ¿Qué se supone que he de hacer en cuanto lo vea? Puede que no haga nada, me quede en mi sitio, mientras lo observo, que él esté con sus amigos y yo muriendo de pena por no poder siquiera volver a aquéllos tiempos.
Parece una locura o una obsesión, pero es que me gusta todo él. Sus ojos, sus manos, su dulce perfume, su pelo despeinado, sus labios, que besan y queman, las canciones que me cantaba, los poemas que escribió, ese cuadro que a nadie más que a él le gusta, porque todos le dicen que es horrible, y ese poema, que los demás le dicen que no tiene sentido, yo le encontré millones. Maldita seas, Evelyn, por tus estúpidas manías de enamorarte tan rápido. 
Que si es cierto que lo entiendo, me gustaría poder ayudarle o estar a su lado. Darle un abrazo, ir a dar otro paseo, que me vuelva a leer otro poema, que me cante y que me explique porqué ese cantante escribió esa canción, que me hable de las cosas que hace, que me cuente cuantas cosas le gustaría hacer...
Tengo tantas ganas de volverlo a ver... Pero no, ya sé yo que no va a ser así. Pasará el tiempo, nos veremos por ahí, pero no va a pasar nada. Como dos simples conocidos. Nada más. Creía que al fin había llegado mi oportunidad, que por fin había aparecido esa persona que no puedes quitártela de la cabeza, porque es imposible, porque sus ojos te miran, te observan y los tienes grabados a fuego en la memoria. PERO NO. No, no, no, no. No. Lo creía tan mío, creía que nunca, nunca se iría a escapar. Mío para siempre. Y ahora ni siquiera me pertenece cinco minutos.