miércoles, 22 de julio de 2015

Just anothet day.

Hay canciones que aparecen en cierto momento de nuestra vida y parece que te hablan directamente a ti o, en todo caso, que son esas palabras que nunca te atreverías a decirle a nadie, porque eres la persona más cobarde que existe en la faz de la tierra. Pero para eso están las canciones, para expresar esos sentimientos y esas frustraciones que sientes.

Desgraciadamente, de un tiempo a esta parte, siento que todas esas canciones están escritas para mi o que describen exactamente todas esas sensaciones o emociones que no soy capaz de decir. Por cobarde. Por infantil. Porque no soy capaz, en realidad, de decir lo que de verdad siento. Y ahí es cuando empiezan los problemas y mis bucles infinitos de dudas, miedos y desengaños. 

Es que a veces soy una persona que no es capaz de callarse las cosas o de omitir ciertos comentarios, sin embargo otras no soy capaz de decirlas de verdad, o si las digo, las dejo caer de tal forma que ni siquiera termina pareciendo a lo que en realidad quería decir en un principio. O las digo en tono de broma y eso puede llegar a confusiones. Aunque, todo hay que decirlo, las grandes verdades suelen decirse en tono de broma, ¿no? O al menos, está ese dicho.

Pero también está eso de que me hago ilusiones con nada y empieza ahí el problema de los errores. Caer una y otra vez en lo de siempre. Y otra vez. Y otra. Otra más. Al final, no sé ni lo que quiero ni lo que dejo de querer. Pero estoy tan cansada de que la historia se repita siempre que esta vez, esperaré a que se me demuestren las cosas. Sí, está decidido. Da igual lo que se diga, da igual lo que pase de aquí en más, si no se demuestran las palabras, no creeré en nada.

Me siento tan vacía.

"So I look in your direction, but you paid me no attention, do you?"

jueves, 2 de julio de 2015

We never change.

Eso de que nunca cambiaremos es una tontería.  Todo el mundo cambia, ya sea para bien o para mal. Porque de eso va el tema de la evolución del ser humano y eso, ¿no? ¿O acaso una mariposa, nace ya siendo mariposa?

Todos sufrimos una metamorfosis. Quiero decir, no nos quedamos en un mismo estado, pues es imposible que seamos para siempre iguales. Es lo bonito de crecer. Ir dándote cuenta de que, por más que quieras que todo siga como siempre, no es posible, que tu vida va a tener cambios, que conoces gente nueva, canciones nuevas, incluso películas que harán que dejes de ver las cosas como las viste siempre para empezar a ver un mundo totalmente diferente.

Sin embargo, hay cosas que no cambian. La esencia de una persona no cambia nunca. O al menos, no ha de ser así.  Los valores, la personalidad, "la forma de ser". ¿Sabes? A veces se me da por pensar en lo maravilloso que es la manera en la que uno, por cuales fueran los motivos, cambia o evoluciona y esos cambios son increíbles. Puede que algunas cosas no cambien, pero esas cosas son insignificantes.

Veo a tanta gente tan vacía por dentro que busca llenar eso de una forma tan banal y superficial que me da la risa. Tenemos que aprender a convivir con esos vacíos, pues no hay nada más gratificante que aprender a convivir con estos, te conoces mejor, comienzas a conocer tus límites, tus metas, lo que de verdad quieres, aprendes a escuchar (y a escucharte) y, cuando al fin encuentras con qué llenar ese vacío, todo se vuelve mucho más fácil y llevadero.

Pues va a ser que los vacíos no son tan malos, después de todo.

miércoles, 1 de julio de 2015

Musas.

Un escritor, siempre tiene una excusa para escribir. Será que soy una pésima escritora, pues últimamente me he quedado sin ideas. Mis musas me abandonaron diciéndome que o cambiaba los temas de los que estaba escribiendo o que no volverían jamás, que estaban cansadas de ver protagonistas débiles que solo sufrían por amor. Que cerdas que son mis musas. ¡Qué sabrán ellas! Ellas son una simple fuente de inspiración, en las que yo me apoyo cuando mi imaginación decide no hacerme caso. Y, sin embargo, eran ellas mismas las que escribían, las que tecleaban todas y cada una de mis historias. Aún no entiendo por qué decidieron abandonarme.

Pero como todas las relaciones, la mía con mis musas también acabó. Y como las echo de menos. Me hubiera gustado haber terminado de  otra forma, no sé, yendo a tomar un café o una cerveza, que me hubieran dicho: "no eres tú, somos nosotras, que hemos conocido a alguien más...", o que simplemente dijeran que ya se había "acabado la magia".

Malditas sean ellas, que me ilusionaron prometiendome que nunca se alejarían de mi, que siempre estarían a mi lado, que escribiríamos muchísimas historias con finales felices y que, aunque fueran mini-historias, todas y cada una de ellas iban a ser fantásticas.

Y así me hallo ahora, con un folio lleno de tachones, apuntes en los márgenes, palabras inconexas y una botella de bourbon al lado, preguntándome qué fue lo que hice mal, qué fue lo que hizo que esa conexión que teníamos se fuera haciendo cada día más débil y difusa.

Musas, si leéis esto, quiero que sepáis que he sido la persona más feliz del mundo a vuestro lado, que habéis hecho que abriera los ojos a otro mundo que desconocía, que juntas, hemos hecho un equipo increíble y que ojalá nunca os hubierais ido. Os echo tanto de menos... Volved.