¿Qué engaño más grande puede ser aquel que no queremos ver? ¿Cómo somos tan capaces de saber que tenemos la venda en los ojos y no quitárnosla?
El gran miedo de enfrentarnos a esta vida sin algodones. El miedo de aceptar que estamos solos y que nadie más que nosotros mismos tendremos que enfrentarnos al golpe más duro.
Que injusto es cuando no es tu culpa.