jueves, 17 de agosto de 2017

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Entonces fue cuando lo entendí. Todo empezó a encajar, como piezas de un puzzle. Otra vez había caído y no podía creerlo. Se suponía que iba a ser diferente, o al menos, así me había dicho que sería. ¿Qué se suponía que ganaría mintiéndome? Era tan jodidamente ilusa...
Era tan sencillo de entender y, sin embargo, se me dio por creérle. Una persona no cambia de la noche a la mañana, ni en un año, ni en diez, ni en un jodido siglo. Solo que, muchas veces, preferimos pensar en que sí, en dar una oportunidad por eso de "¿qué pasaría si..?". Es de valientes intentarlo, dicen por ahí los estúpidos ilusos que se creen hasta la última pizca de sandeces.

Lo veo como una pérdida de tiempo. Ya sabes lo que pasará. ¿Para qué seguir?