Punto de inflexión número (?).
Me encuentro ahora mismo en un punto de partida que no tiene vuelta atrás y me estoy muriendo de nervios. Me reconcome la cabeza las millones de situaciones y posibles consecuencias de lo que he elegido hacer el próximo mes. Me quita el sueño, me quita el hambre, me quita las ganas de todo. Solo quiero que llegue el 7 de julio, subirme a ese maldito avión, comerme las mil horas de viaje y ver qué narices va a pasar cuando llegue.
Mi intención no es pelear esta vez. Tampoco es perdonar. No puedo perdonar. Sin embargo, tampoco puedo dejar que las cosas se queden así y esta vez sea para siempre, porque no sé cuanto tiempo queda para que expire mi última oportunidad de ver qué pasaría si... De ver si realmente he madurado como persona, si de verdad queda algo de lo que fui algún tiempo atrás.
Sé, lo tengo más que claro que será así, sé que me voy a romper en mil pedazos en cuanto vea la situación a la que me voy a enfrentar. Después de 10 años voy a enfrentarme a ese fantasma que me persigue desde el día que me decidí quedarme. Voy a enfrentarme a ese miedo que parece que no me quiere dejar seguir hacia un futuro tranquilo. Voy a encararme a mis peores recuerdos infantiles. No sé ni qué le voy a decir en cuanto tenga todo eso delante.
Los días pasan exageradamente lentos y me está matando en vida no saber si en cuanto llegue a mi destino, va a estar ahí para que pueda decirle : "Al menos, no estás sola".
No sé siquiera si es eso lo que le quiero decir. No tengo siquiera pensado en qué es realmente lo que le quiero decir. Quizá lo mejor sea que lo deje fluir. Lo único que tengo por seguro, es que haciendo todo este esfuerzo, me demuestro que, en el fondo, no soy tan... ¿Mala persona? Tampoco soy una santa, la rechacé unas mil veces, no quise saber nada de ella y la he maldecido no sé cuantas veces. Me siento tan... Estúpida.
Obviamente voy a entender si no quiere recibirme, entenderé perfectamente ser yo a la que rechaza. No voy para que me dé nada, no necesito nada de ella.
Piénsalo fríamente un segundo, piensa en lo triste que debe ser el saber que te vas a morir y que no tienes a nadie a tu alrededor porque nadie te quiere, ya que esos que decían quererte lo hacían por el simple hecho de que les servías de la manera que fuera. No se lo deseo ni al peor de mis enemigos.
No voy a olvidar nunca el daño que me ha hecho, pero de la misma manera, no voy a permitirme cometer el mismo error que otras personas de dejar ir a una persona sin decirles siquiera "adiós". Nadie se lo merece.
Tengo un miedo atroz a lo que está por venir, no sé si estoy preparada para cuando llegue el día de que expiren mis miedos y se vayan a otra parte, donde no va a poder hacer daño a nadie más. Pensaba que esta etapa, esta herida, ya la había cerrado hace años, pero después de encontrarme en esta situación, me he dado cuenta de que no, que es imposible cerrar una herida sin haberla curado previamente. Las heridas suelen curarse primero poniéndoles algún tipo de desinfectante, después, le pones la tirita y te olvidas, porque después de desinfectado, ya no duele. Con las personas pasa lo mismo, para poder perdonar, primero tienes que hablarlo contigo mismo, después con la persona en cuestión y, más tarde, el tiempo será el encargado de poner cada cosa en su sitio.
No tenía pensado hacerlo ahora, ni miras tenía yo de volver, pero se me ha adelantado y es ahora o nunca.
Alea Iacta Est.