jueves, 2 de julio de 2015

We never change.

Eso de que nunca cambiaremos es una tontería.  Todo el mundo cambia, ya sea para bien o para mal. Porque de eso va el tema de la evolución del ser humano y eso, ¿no? ¿O acaso una mariposa, nace ya siendo mariposa?

Todos sufrimos una metamorfosis. Quiero decir, no nos quedamos en un mismo estado, pues es imposible que seamos para siempre iguales. Es lo bonito de crecer. Ir dándote cuenta de que, por más que quieras que todo siga como siempre, no es posible, que tu vida va a tener cambios, que conoces gente nueva, canciones nuevas, incluso películas que harán que dejes de ver las cosas como las viste siempre para empezar a ver un mundo totalmente diferente.

Sin embargo, hay cosas que no cambian. La esencia de una persona no cambia nunca. O al menos, no ha de ser así.  Los valores, la personalidad, "la forma de ser". ¿Sabes? A veces se me da por pensar en lo maravilloso que es la manera en la que uno, por cuales fueran los motivos, cambia o evoluciona y esos cambios son increíbles. Puede que algunas cosas no cambien, pero esas cosas son insignificantes.

Veo a tanta gente tan vacía por dentro que busca llenar eso de una forma tan banal y superficial que me da la risa. Tenemos que aprender a convivir con esos vacíos, pues no hay nada más gratificante que aprender a convivir con estos, te conoces mejor, comienzas a conocer tus límites, tus metas, lo que de verdad quieres, aprendes a escuchar (y a escucharte) y, cuando al fin encuentras con qué llenar ese vacío, todo se vuelve mucho más fácil y llevadero.

Pues va a ser que los vacíos no son tan malos, después de todo.

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