No quiero verte nunca más. ¿Qué pasa contigo? ¿Es que no has tenido suficiente tiempo para joderla aún más? Me encantaría ver como te pudres en tu propia miseria, la cual llamas vida. No eres nadie, ¿no te das cuenta de ello? Por favor, que persona más patética eres. Cada vez que te escucho hablar o me hablan de ti, me dan arcadas. O ganas de matarte.
Me encantaría que volvieras, que me reclamaras ese "amor" que dices que te mereces. No eres más infeliz porque no puedes serlo aún más. Creo que no existe persona más miserable que tú. ¿Cuántas veces voy a tener que repetirte que no quiero saber nada más de ti, y que no quiero que nadie te hable de mi? No te mereces el título que te tienes puesto, pues no lo eres.
No te aguanto. No te aturo. Te odio. No existes para mi. Eres una persona muerta para mi. En realidad, nunca has existido. Eres como un fantasma. Eres una leyenda urbana. Eres una persona falsa. Te odio. No existen palabras para describir lo muy poco que me importas y, mucho menos, para describir lo mucho que te odio. ¿No te das cuenta de que eres una persona infeliz?
Pero, sin embargo, me das pena. Sí, pena. Vas a ser una persona solitaria para el resto de tu vida. ¿No te da pena? Debe de ser horrible sentirte así, como un perro abandonado. Así me hiciste sentir tú durante tantísimo tiempo. Me hiciste sentir sola, sin apoyos, sin cariño. Sentía que estaba abandonada. Eres la mierda más grande que hay en este mundo.
Estas palabras sé que nunca van a llegar a ti, pero si llegan, espero que puedas sentir todo mi dolor, toda mi rabia, todas las palabras que me tragué en su tiempo, porque te tenía en un pedestal. Ojalá sientas el mismo dolor que siento en estos momentos, al saber que me fallaste. Ojalá puedas sentir cada una de las puñaladas que me diste, cada uno de los golpes, cada uno de tus injustificados gritos.
Si en algún momento en esta vida nos volvemos a encontrar por ahí, por esas casualidades, no esperes una caricia, un abrazo, un beso ni buenas o bonitas palabras, ni mucho menos. Eso nunca va a volver a pasar. Porque, con esto, cierro un capítulo muy duro y jodido en mi vida. Esta es la última vez que vuelvo a hablar de ti conmigo misma, porque no vale la pena.
Solo quiero que sepas que esto se ha acabado, estás muerta para mi. Pero, bueno, ¿sabes qué? No me voy a quedar con las ganas de espetarte esto en voz bien alta para que te des cuenta de que ya no soy aquélla niña que se fue, la que te decía todo que sí, la que nunca en la vida hubiera sido capaz de alzarte la voz. No, reina de mentiras, no. Olvídate de ello.
Cuando nos volvamos a ver, desearás no haberte encontrado conmigo nunca.
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