domingo, 4 de enero de 2015

Estaba en lo cierto.

Pues, sí, estaba en lo cierto. ¿Tanto ha de costar cambiar de actitud? Deja de torturarme con tu mirada que quema. Que me quema. O no, no dejes de hacerlo. Creo que suelo sentirme bastante masoquista en estos momentos.
Si es que al fin y al cabo, tengo que dejar de tener tanta imaginación. En mi mente han pasado miles de posibles situaciones en las cuales vuelve a aparecer. Como un simple mensaje diciendo: "Baja, te estoy esperando en tu portal". O bajar a hacer una compra y que esté él esperándome, sentado en el banco que hay justo en frente a mi portal. Estupideces. ¿Saldré de esta?
¡Cómo será que ha calado en mi, que yo que nunca tengo sueños mientras duermo, anoche soñé con él! ¿Será cosa del destino? El destino no existe. El amor tampoco. Todas esas estúpidas escenas que aparecieron en mi cabeza, tampoco existen, ni existirán. Eso me pasa por tonta y por... ¿romántica? ¿Qué narices es el "romanticismo"? Hace siglos que nadie habla ya de ello. PORQUE TAMPOCO EXISTE.
Dado por hecho de que el amor no existe, ¿por qué sigo pensando en todo lo que me está pasando? No es justo. Ni para mi, ni para los que me rodean. Porque ya no hay las sonrisas de siempre, ya no hay el buen humor de siempre, ni hay palabras de aliento para nadie.
La verdad, es que creo que últimamente estoy más egoísta de lo normal. No pienso en los demás, solo pienso en mi bienestar. ¿Pero es que tampoco puedo por un momento pensar en mi? Es decir, normalmente suelo estar preocupada por todos los demás y mis problemas suelen quedarse a parte, pero es que desde hace una semana solo pienso en mi y los demás que se jodan. Yo no era así. Maldita sea. He de volver a ser la de antes. La que se levantaba temprano para hacer cualquier cosa, la que no se quedaba quieta, la que cuando salía por la noche bebía lo justo y no quedaba casi en coma etílico. Basta ya de ser así, Eve, esa no eres tú. 
Mañana va a ser otro día. Mañana me voy a levantar, con una sonrisa en la cara y con ganas de hacer todo lo posible con tal de volver a ayudar con cualquier cosa a cualquier persona. Dejaré de pensar en él y viviré mi vida. Porque él lo hace. Estaba con sus amigos, divirtiéndose, y yo lo miraba mientras se reía y mi alma se partía en millones de añicos. Se acabó. Pero esta vez, todo va a salir mejor. 
















Que pesimista estoy últimamente. Y yo que no era así.

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